Lunes, 01 Octubre 2018 10:38

Compliance

A estas alturas de la película casi todas las personas hemos oído hablar y conocemos algo del Compliance. Una palabra anglosajona que se ha evitado traducir por “cumplimiento” porque su significado es mucho más profundo que el mero cumplimiento legal o normativo. En este sentido Alain Casanovas, uno de los impulsores más reconocidos del compliance en España nos avisa que el Compliance no puede interpretarse como el mero cumplimiento de la ley sin observar, al mismo, tiempo una conducta ética. Y eso es cierto en la medida que observamos que nuestra sociedad no tolera comportamientos puramente legales pero desacompasados de una gestión ética. Hablar de Compliance es hablar de Transparencia.

Es en el 2010, a raíz de la reforma del Código Penal, cuando se introduce la responsabilidad penal de las personas jurídicas cuando el tema del Compliance empieza a tomar fuerza. La reforma del 2015 al introducir modificaciones según las cuales la persona jurídica pueda quedar exenta si, antes de la comisión del delito, ha introducido, adoptado y ejecutado medidas de vigilancia y control, rearma el trabajo sobre el Compliance.

El Compliance guarda, pues, relación, con la generación de una cultura ética y de respeto tanto a las normas impuestas como a las asumidas voluntariamente gracias a ciertas prácticas. No podemos olvidar que el buen futuro de las organizaciones del Tercer Sector depende de, además de sus resultados, de la reputación. Hemos asistido a crisis de credibilidad de algunas organizaciones sociales que repercuten negativamente en la reputación del Tercer Sector.

Es importante promover mecanismos de verificación de cumplimiento. En este sentido una adecuada implementación de una política de Compliance viene a solventar este programa de cumplimiento. Los tres pilares fundamentales de cualquier programa de cumplimiento son un canal de denuncia, su protocolo correspondiente y la formación continua.

Antes se hace preciso un adecuado análisis de la situación de nuestra entidad en cuanto a gobierno corporativo, estructura y estrategia, desempeño económico, medioambiente, desempeño social, atención a personas, atención a clientes, proveedores, administraciones públicas, comunidad, comunicación, políticas anticorrupción y blanqueo de capitales. De este análisis obtendremos un mapa que nos permita comprender cómo está nuestra organización y qué medidas de control debemos adoptar.

Un punto importante son las personas que colaboran con la organización, tanto voluntarias como personal contratado. Se han implementado políticas como la petición de la declaración negativas de delitos sexuales, la formación en la prevención del blanqueo de capitales…o políticas de due diligence (debida diligencia) a la hora de contratar personal y directivos (búsqueda en Google, contrastar información con empleadores anteriores, exigir credenciales privadas y legales…)

A título informativo mencionar que el pasado 18 de Mayo del 2017 se publicó el estándar nacional de Compliance penal UNE 19601. Entre los requisitos, la Norma establece que las organizaciones deben:

  • Identificar, analizar y evaluar los riesgos penales.
  • Disponer de recursos financieros, adecuados y suficientes para conseguir los objetivos del modelo.
  • Usar procedimientos para la puesta en conocimiento de las conductas potencialmente delictivas.
  • Adoptar acciones disciplinarias si se producen incumplimientos de los elementos del sistema de gestión.
  • Supervisar el sistema por parte del órgano de compliance penal.
  • Crear una cultura en la que se integren la política y el sistema de gestión de compliance.
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